Una guía de La Kine Pilatera
aunque lleves años sin sentirlo
Te va a tomar seis minutos leerla. En el paso 3 te voy a pedir que hagas algo — hazlo, porque es la parte que lo cambia todo.
Si estás leyendo esto es porque algo te hizo sentido en lo que dije.
Probablemente esto: llevas tiempo intentando y tu abdomen no cambia. Y en algún momento empezaste a pensar que el problema eras tú.
No lo eres.
Te lo digo como kinesióloga. Y te lo digo como alguien que estuvo años entrenando sin saber entrenar, con el título colgado en la pared.
Acá van las tres cosas que cambiaron todo para mí.
Hay una conversación permanente entre tu cerebro y tus músculos. Le dice a cada uno cuándo contraerse, cuánto y en qué orden.
Esa conversación viene de fábrica. Mira a una guagua: gira, gatea, se para y camina sin que nadie le explique nada. No se cuestiona. Solo fluye.
Y a medida que crecemos, se va apagando. Nos sentamos ocho horas. Dejamos de movernos en todas las direcciones. Después de un embarazo, esa zona se estira, se separa y se queda callada durante meses.
Un músculo desconectado no trabaja, por muchas veces que lo muevas.
Por eso puedes hacer treinta repeticiones y que ninguna llegue. No es que las hagas mal: es que el mensaje no está llegando.
Y esto importa — no tiene nada que ver con tu fuerza de voluntad. Yo hice todo lo que había que hacer durante años. Comía bien, dormía bien, entrenaba. Y no pasaba nada. Me convencí de que era genética: mi mamá es así, mi hermana es así.
No era genética. Era que nadie me había enseñado esto.
Sé que suena raro viniendo de alguien que enseña ejercicio.
Tu abdomen tiene capas. La de más adentro es la que sostiene, la que da forma, la que actúa como una faja natural. La de más afuera es la que se ve.
Cuando haces una plancha o un abdominal tradicional, trabajas la capa de afuera.
Es construir el segundo piso sin haber hecho el primero.
Y si vienes de un embarazo hay algo más: si esa capa profunda está apagada, ese tipo de ejercicio puede empujar hacia afuera justo lo que quieres que se recoja hacia adentro.
Por eso hay mujeres que hacen abdominales todos los días y sienten que su guatita se ve igual o peor. No están haciendo nada mal. Están empezando por el paso equivocado.
Este es el que lo cambia todo.
Respirar no es relajarse. Es la herramienta para volver a conectar el cerebro con el músculo. Es el cable.
Activar es lograr que ese músculo profundo responda cuando tú se lo pides. No cuando te acuerdas: cuando tú se lo pides.
Fortalecer es todo lo demás — y recién ahí sirve.
Hazlo ahora
Sentada donde estés. No hace falta que te pares ni que te cambies de ropa.
Piensa en esas señoras de las películas de época que usaban corset. Nunca podían ponérselo solas: siempre había alguien detrás tirando de los cordones, apretando desde atrás hacia adelante.
Imagina que alguien está detrás de ti tirando esos cordones. No metas la guatita hacia adentro ni contengas la respiración. Solo deja que algo se cierre suavemente alrededor de tu cintura, de atrás hacia adelante.
Ahora suelta el aire, despacio, y deja que ese cierre se mantenga.
¿Lo sentiste? Esa zona que se despertó, más abajo y más adentro de donde imaginabas.
Eso es lo que te está faltando en cada repetición.
Si lo sentiste, ya sabes que tu cuerpo sí responde. No estaba roto. Estaba esperando que alguien le hablara en el idioma correcto.
Y si no sentiste nada todavía, no te frustres. A mí me tomó dos meses de intentar todo lo demás antes de darme cuenta de que había que empezar por acá. Cuando empecé por acá, tardé una semana.
No necesitas más tiempo. Ni salir de tu casa. Ni sudar. Ni hacer dieta. Ni empezar el lunes.
Necesitas conectar antes de exigir.
Quince minutos conectada le ganan a una hora en piloto automático. Cinco repeticiones bien hechas le ganan a treinta mal hechas. Siempre.
Escríbeme por Instagram y cuéntame qué sentiste cuando probaste lo del corset. Lo leo yo.
Y si no sentiste nada, cuéntame eso también — casi siempre es un detalle chiquitito, y por mensaje lo resolvemos en dos minutos.
Nos vemos por allá 🤍
Respirar y sentir. Faltan activar y fortalecer, y esos van en un orden que importa.
Es lo que trabajo con un grupo de mujeres durante 21 días, quince minutos al día, en su casa y sin equipo.
Mira cómo funcionaSin gimnasio, sin dietas y sin rutinas que te dejen adolorida.
La Kine Pilatera